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Seminario Iberoamericano sobre
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agua potable a 1.100 millones de
personas pobres en el mundo
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Medir huella hídrica permitiría al
agro ahorrar 30% de agua

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Productores de aguas premium
buscan crear "Waters of Chile"

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Miércoles 17 de julio de 2013
Ulrike Broschek, Subgerente de Gestión Hídrica
de Fundación Chile

"La clave es conocer cuánta agua es necesaria para la producción
y gestionar su uso eficiente"

                       



Dado por las exigencias de distribuidores y productores internacionales, la Huella Hídrica o "Huella de Agua", es un tema que se posiciona lentamente entre los lineamientos de las empresas nacionales. Esta materia plantea la gestión en el uso eficiente del recurso, del que se desglosa una utilización moderada y consciente de los impactos en las comunidades. En entrevista con HSEC Magazine, Ulrike Broschek, Subgerente de Gestión Hídrica de Fundación Chile, se refirió en extenso sobre la materia y sus alcances.

¿Qué se debe entender por Huella Hídrica?
Básicamente, es un indicador promulgado por The Water Footprint Network, que busca medir el consumo de agua necesaria para fabricar un producto, para mantener una operación en proceso o para el trabajo en una cuenca determinada.
El concepto se debe entender como una herramienta para gestionar el uso de las aguas de manera eficiente. En este sentido, lo importante es definir la cantidad de agua que se necesita para la producción.

A diferencia de la Huella de Carbono, este indicador mide el consumo de agua, el que dependerá del clima y del suelo, por lo tanto es propio de una localidad. En cambio, las huellas de carbono, al considerar el uso de energía, son comparables entre sí sin importar las condiciones ambientales ni geográficas.

¿Cómo deben las empresas enfrentar esta temática?
Su primera obligación es tener una política respecto de la gestión hídrica, la que se debe desglosar en un plan que contenga distintas medidas de gestión, las que luego permitan reportabilidad y seguimiento. En este sentido, resulta clave saber cuánta agua necesita un determinado proceso y cuánta se está empleando actualmente.

Asimismo, es importante que se establezcan metas a largo plazo, como también, desarrollar algunas acciones inmediatas, entre ellas, capacitar a los trabajadores en el manejo eficiente del recurso, incorporar nuevas tecnologías en los procesos y evaluar una reducción del agua utilizada y su posible reutilización en algunas necesidades de la empresa.

En la práctica, ¿cómo lo han manejado?
En Chile faltan políticas hídricas claras por parte de las empresas, lo que puede fundarse en que no existe prioridad para el tema. Hoy en día, quizás es más importante generar productos a bajo costo y reportar a las autoridades sólo lo que sea exigido por ley, dejando de lado una verdadera preocupación sobre la obtención de insumos y su impacto en el ambiente. Lo único que fuerza al cambio de visión son las exigencias internacionales dadas por distribuidores y productores, que exigen productos y materias primas producidas bajo procesos amigables con el medioambiente.

De igual modo, en zonas de escasez de agua, las empresas se ven impulsadas a generar una solución, como lo ocurrido en el norte con la minería, sector que ha llevado la delantera en acciones sobre la materia. Si bien en algunos casos no hay una política como tal, ya cuentan con registro de contabilidad de agua y saben cuánto están consumiendo.
No obstante, en general, la tónica ha sido una actitud reactiva, más que proactiva frente a la materia.

¿Qué dice la legislación en esta materia?
El tema es preocupante, porque estamos frente a una escasez hídrica en la mayor parte del territorio nacional, y para abordarla no existen leyes pertinentes que se refieran a una gestión del recurso hídrico.

En Chile existe un problema en los derechos de agua, porque fueron entregados al sector productivo cuando no había una verdadera información de la disponibilidad del recurso. Por esta razón, nos encontramos con zonas con sobre-otorgamiento de aguas, como el caso emblemático de Copiapó, en que se entregaron seis veces más derechos de los realmente disponibles, lo que ha generado escasez hídrica en la zona.

La situación se complica, ya que aún no existen balances hídricos de las cuencas que permitan saber la cantidad de agua que tenemos en el territorio. Es necesario que el Estado tenga una mayor participación en la destinación del agua y que cree instancias de conversación entre los sectores involucrados.

¿Qué beneficios conlleva procurar una huella hídrica?
Lo principal es que las implicancias en torno al agua afectarán siempre al entorno en que la empresa está inmersa. A través de una gestión de huella hídrica, se conoce el consumo real de una empresa y cómo el agua utilizada en su producción afecta al resto de las comunidades. A la vez se trabaja por la sustentabilidad del negocio, ya que el seguimiento de los indicadores permitirá contar con información efectiva, la que podrá ser informada a la comunidad y a las autoridades.

Tales sistemas permitirán, por ejemplo, resolver la cantidad de agua utilizada en la minería o la que se utiliza en el sector agrícola y, a mayor escala, conocer cuánta agua es la que necesita cada sector.

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